Es el condicionamiento operante una estrategia educativa

Implicaciones del condicionamiento operante en la enseñanza y el aprendizaje

La última teoría del aprendizaje que se discute sobre la base del conductismo hace hincapié en la repetición y el refuerzo (condicionamiento operante) para lograr los comportamientos deseados. B.F. Skinner fue uno de los principales responsables del condicionamiento operante y se centró en “los ciclos de refuerzo positivo y negativo, la programación de recompensas y la conducta de evitación”.

Un estudio realizado en la Universidad de Baylor sobre el impacto de la autovigilancia en combinación con el refuerzo para mejorar la actitud en el aula. La investigación ofreció una comparación directa entre el autocontrol y el autocontrol más refuerzo. Los resultados del estudio mostraron que el tema de la mejora de la autovigilancia más el refuerzo con economía de fichas era la intervención más exitosa para minimizar las limitaciones de la conducta problemática, incluyendo los recursos adicionales, en particular el tiempo y el dinero, necesarios para aplicar la economía de fichas durante el proceso de autovigilancia más refuerzo. Este elemento implicaría la participación activa de un profesional de la escuela, posiblemente un profesor de aula. También implica la compra de recompensas tangibles (por ejemplo, vales de regalo de una cafetería); sin embargo, el uso de recompensas fácilmente accesibles, como el tiempo libre en un ordenador de la escuela, podría hacerse cuando no se disponga de tales activos.

Aplicación del condicionamiento operante pdf

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El condicionamiento operante, a veces denominado condicionamiento instrumental, es un método de aprendizaje que emplea premios y castigos para el comportamiento. Mediante el condicionamiento operante, se establece una asociación entre un comportamiento y una consecuencia (ya sea negativa o positiva) para ese comportamiento.

Por ejemplo, cuando las ratas de laboratorio presionan una palanca cuando se enciende una luz verde, reciben una bolita de comida como recompensa. Cuando presionan la palanca cuando la luz roja está encendida, reciben una leve descarga eléctrica. Como resultado, aprenden a pulsar la palanca cuando la luz verde está encendida y a evitar la luz roja.

Pero el condicionamiento operante no es sólo algo que tiene lugar en entornos experimentales mientras se entrena a los animales de laboratorio. También desempeña un papel importante en el aprendizaje cotidiano. El refuerzo y el castigo tienen lugar en entornos naturales todo el tiempo, así como en entornos más estructurados como las aulas o las sesiones de terapia.

La aplicación de técnicas de condicionamiento operante en un aula de secundaria

El conductista B.F. Skinner fue el primero en identificar y describir el condicionamiento operante. Creía que para entender el comportamiento humano no había que analizar los pensamientos o las motivaciones internas. El comportamiento humano puede explicarse examinando las causas externas que son observables. Los ejemplos de la teoría del condicionamiento operante revelan que la premisa en la que se basa el condicionamiento operante es bastante sencilla: las acciones pueden reforzarse cuando van seguidas de refuerzos, lo que hace más probable que se produzcan en el futuro.

Los ejemplos de condicionamiento operante en la vida cotidiana muestran cómo controlamos conscientemente la conducta operante. O bien hemos experimentado las consecuencias o somos conscientes del resultado. No ponemos la mano en el fuego ni faltamos al trabajo durante una semana sin avisar sólo para ver qué pasa.

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Los ejemplos de condicionamiento operante demuestran que es un método de aprendizaje que emplea castigos y recompensas para influir en el comportamiento. Según los ejemplos de la teoría del condicionamiento operante, estas consecuencias deciden la probabilidad de que se repita una acción. Funciona con los mismos fundamentos que la ley del efecto, pero con más precisión. Los ejemplos de condicionamiento operante en la vida real muestran que si la gente se ríe de una historia divertida, el narrador probablemente la volverá a contar en el futuro. El refuerzo es simplemente un resultado deseable que refuerza la acción precedente. Del mismo modo, un resultado indeseable o un castigo debilitan las acciones y evitan que se repitan.

Condicionamiento clásico y operante en el aula

El condicionamiento operante (también llamado condicionamiento instrumental) es un tipo de proceso de aprendizaje asociativo a través del cual se modifica la fuerza de una conducta mediante el refuerzo o el castigo. También es un procedimiento que se utiliza para provocar dicho aprendizaje.

Aunque tanto el condicionamiento operante como el clásico implican conductas controladas por estímulos ambientales, difieren en su naturaleza. En el condicionamiento operante, el comportamiento es controlado por estímulos externos. Por ejemplo, un niño puede aprender a abrir una caja para coger los dulces que hay dentro, o aprender a evitar tocar una estufa caliente; en términos operantes, la caja y la estufa son “estímulos discriminativos”. Se dice que la conducta operante es “voluntaria”. Las respuestas están bajo el control del organismo y son operantes. Por ejemplo, el niño puede elegir entre abrir la caja o acariciar un cachorro.

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Por el contrario, el condicionamiento clásico implica un comportamiento involuntario basado en el emparejamiento de estímulos con eventos biológicamente significativos. Las respuestas están bajo el control de algún estímulo porque son reflejos, provocados automáticamente por los estímulos adecuados. Por ejemplo, la visión de unos dulces puede hacer que un niño salive, o el sonido de un portazo puede ser la señal de un padre enfadado, lo que hace que el niño tiemble. La salivación y el temblor no son operantes; no son reforzados por sus consecuencias y no son “elegidos” voluntariamente.

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